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Derecho Educativo

Una herramienta para la escuela nueva

Septiembre del 2007

LA IMPORTANCIA DEL DERECHO EDUCATIVO EN LA SOCIEDAD GLOBALIZADA

4 de Septiembre, 2007, 11:18

Por @ 4 de Septiembre, 2007, 11:18 en General

I.-Introducción

 

            Fuera de la escuela, en el espacio educativo que se denomina informal, se realizan continuamente innumerables aprendizajes a los que la pedagogía, la política, y por ende el Derecho Educativo les han dedicado muy poca atención.

           

            Es oportuno acotar que todo aprendizaje, instrucción y/o educación integran el campo del Derecho Educativo, no solo las escolares, por los que desde el enfoque jurídico siempre vamos a proponer la regulación de toda materia que directa o indirectamente, esté incidiendo en el denominado “ecosistema formativo” de la persona humana, ya que como se ha expresado reiteradamente el educativo es un derecho humano principal de nuestra sociedad jurídica universal.

 

            Hasta hace poco tiempo la educación áulica y las instituciones que la rodeaban articulaban una tarea cultural con escasas contradicciones, todo era predecible, la escuela se bastaba para brindar las competencias necesarias para convivir en sociedad, el espacio educativo informal, se adecuaba y apoyaba los criterios sustentados en el ámbito escolar, ya que todas las instituciones culturales-formativas entregaban un mensaje similar y sin contradicciones contribuyendo con el resto de la sociedad a apoyar la labor educativa.

 

            En la actualidad las nuevas tecnologías de la información y de las telecomunicaciones posibilitan la creación de un nuevo espacio social para las interrelaciones humanas que es diferente a los entornos naturales y urbanos.

 

            Esta nueva interrelación que se produce en la sociedad posmoderna es de una importancia trascendental a tal punto que puede compararse con otras grandes revoluciones técnicas  acaecidas a lo largo de la historia,  como la escritura, la imprenta etc.; que también transformaron profundamente la educación.

 

            Este marcado avance tecnológico que incide esencialmente en todo lo que se refiere al conocimiento humano, tiene una particular incidencia en la educación, ya que posibilita nuevos procesos de aprendizaje y transmisión del conocimiento a través de las redes telemáticas y porque requiere de nuevos conocimientos y destrezas que deberán proporcionar en la actividad escolar.

 

            Hasta ahora las interrelaciones educativas fueron en su gran mayoría presénciales, es decir basadas en la vecindad o proximidad entre los sujetos actores o interlocutores y requerían la coincidencia espacial y temporal de los sujetos intervinientes; en cambio, el espacio telemático, cuyo mejor exponente actual es la red Internet, no es presencia, sino represntacional, no es proximal, sino distal, no es sincrónico, sino asincrónico, y no se basa en recintos espaciales con interior, frontera y exterior, sino que depende de redes electrónicas cuyos nodos de interacción pueden estar diseminados por diversos y numerosos países.

 

            De esto se derivan cambios importantes para las interrelaciones entre los seres humanos, y los procesos educativos, que imprescindiblemente debe ocuparse el Derecho Educativo, implantando nuevas normas jurídicas que regulen y controlen este nuevo espacio educacional.

 

 

II.- Educación y regulación en el tercer entorno

 

            Si partimos aceptando que las nuevas tecnologías de la información y de las telecomunicaciones generan un nuevo espacio social y educativo, y no se limitan a su rol de ser medios de información y comunicación, las consecuencias que se derivan son muchas y deben ser urgentemente reguladas y controladas por el Derecho Educativo.

 

            El teléfono, la radio, la televisión, el dinero electrónico, los ordenadores, la memoria digital, los videojuegos, las tecnologías multimedia y la realidad virtual son algunas de las tecnologías que posibilitan la construcción del tercer entorno. Hoy las redes telemáticas son la expresión más desarrollada de este nuevo tercer entorno, debido sobre todo a su carácter multimedia, muy importante a efectos educativos y al grado de interactividad que están alcanzando progresivamente.

 

            No olvidemos que están surgiendo progresivamente nuevas tecnologías que abre nuevas posibilidades para el desarrollo de procesos perceptivos y sensoriales, que al igual que la incidencia educativa de la televisión, se transforman en enseñanzas no regladas, donde el Derecho Educativo se encuentra totalmente ausente, por lo que proclamamos que el mismo debe prestar especial intención a las redes telemática, los videojuegos, las tecnologías multimedia y la realidad virtual, porque abren nuevas posibilidades educativas que deben ser normadas en forma inmediata.

 

            Como hemos expresado en numerosas oportunidades el Derecho Educativo es el mas viejo de los derechos humanos, ya que los hombres desde un principio han educado a sus hijos a través de la familia  de la tribu; esta educación –correspondiente al primer entorno- enseñaba al niño a subsistir, a protegerse, a hablar, a trabajar etc.; todo esto dentro de su entorno “natural” al que pertenece,  todo ello se realizaba dentro de su cultura original, y estas culturas humanas han subsistido durante siglos orientando sus procesos educativos exclusivamente hacia el primer entorno, y su particularidad es haber mantenido un Derecho Educativo propio, basado en su idiosincrasia y educación.

 

            Con la aparición de la ciudades y los Estados, surge una nueva institución social, la escuela propiamente dicha, que refuerza y desarrolla los procesos educativos del primer entorno (familia), al mismo tiempo que introduce otros nuevos orientados a formar a los alumnos para el segundo entorno, es decir para poder actuar eficientemente en los ámbitos urbanos. Ello implicaba enseñar a leer, a escribir, a contar, al comportamiento en grupo,  a respetar las normas sociales a vivir en una ciudad, transmitiendo conocimientos para actuar eficientemente en escenarios urbanos, (tener un oficio, un trabajo en la ciudad).

 

            En el segundo entorno, la escritura es el nuevo gran instrumento educativo, por su gran importancia para comunicarse, para memorizar y para transmitir información y conocimiento (ciencia, artes etc.); como también los códigos que estructuran la vida urbana (normas de convivencias, regulaciones económicas, sistemas legales etc.) Este tipo de educación se imparte al principio para las clases acomodadas y pudientes, pero a partir de la Revolución Francesa comienza a ser un derecho universal para todos los ciudadanos de un país, siendo el Estado quien asume la responsabilidad de organizar, mantener y controlar mediante el Derecho Educativo los diversos sistemas educacionales (preescolar, primario, secundario, formación profesional, enseñanza universitaria etc.).

 

            En esta etapa con la consolidación de los Estados de derecho y el sistema democrático, es importante subrayar que en el segundo entorno, hablar de Derecho Educativo implica situarnos en un marco estatal, con el reconocimiento del principio constitucional del derecho universal a la educación, y la misma reglada por el Estado-Nación quien reconoce y controla las diferentes iniciativas educativas por medio del contenido del Derecho Educativo.

 

            También es necesario analizar que en esta segunda etapa, se incorpora el Estado, como agente educativo, en forma conjunta con la familia y la escuela. El principal imperativo de este nuevo agente educativo consiste en sacar a los niños de sus casas y de las calles durante unas cuantas horas diarias trasladándolos a escenarios especialmente diseñados para desarrollar en ellos procesos educativos, como son las instituciones escolares -que cuentan con aulas, bibliotecas, museos, espacios recreativos etc.-.  Con esta acción que desarrolla el Estado, en el segundo entorno, usando como instrumento idóneo el Derecho Educativo, y que lo realiza en base al principio de igualdad de oportunidades, llegando a considerar como delito el hecho que las familias no lleven a sus hijos a la escuela obligatoria, reconociendo a la educación como un derecho y una obligación.

 

            Todo lo analizado cambia con la irrupción del tercer entorno, porque surgen nuevas modalidades con incidencias en todos los espacios que contienen a los niños y adolescentes, que le plantean nuevos escenarios (la telenaturaleza, la telecalles, los telejuegos, la telecasa etc.). En esos nuevos escenarios se aprenden muchas cosas y por ello los niños y jóvenes vagan libremente en los nuevos espacios telemáticos no regulados por el derecho ni controlados por el Estado.

 

            Los docentes y las instituciones escolares están confundidas, no pueden adaptarse al nuevo espacio social del tercer entorno, y los Estados no lo controlan pese a que el crecimiento del tercer entorno es vertiginoso, el Derecho Educativo esta totalmente ausente y es el único instrumento capaz de contenerlo.

 

            En general cabe advertir que el Derecho Educativo basado en el principio de igualdad de oportunidades no existe en el tercer entorno y que los niños y jóvenes son autodidactas, es decir aprenden informalmente lo que se le suministra en el nuevo espacio social, que carece de escenarios específicamente diseñados por la pedagogía para la transmisión de contenidos educativos y mucho menos regulados y/o controlados por el Estado y su comunidad mediante normas especifica de Derecho Educativo.

 

            Como una conclusión de este apartado diremos que el tercer entorno supone una ampliación o expansión de la realidad, y del mismo modo que las urbes, ciudades y Estados generaron nuevas formas de realidad social, así también el tercer entorno está creando nuevos escenarios y posibilidades que son plenamente regulables por su impacto sobre la sociedad y las personas, por lo que se hace imprescindible ampliar y expandir el Derecho Educativo, proyectándolo sobre el tercer entorno en el menor tiempo posible.

III.-Nuevos escenarios a regular por el Derecho Educativo

 

            De la misma manera que otras muchas actividades humanas (la investigación científica, el comercio, las finanzas etc.), la educación ha iniciado un proceso de adaptación al tercer entorno, ya que la estructura espacial es completamente distinta a la de los entornos anteriores –primero natural, segundo urbano- por lo que debemos analizar los nuevos escenarios educativos a fines de propiciar su regulación. Se tendrá en cuenta que la modificación de la actividad educativa en el tercer entorno es tan profunda que con solo centrarnos exclusivamente en los escenarios, podemos hacernos una idea bastante precisa de los principales problemas educativos a regular por el Derecho Educativo, sin olvidar que el derecho a investigar en el tercer entorno no es menos importante que el derecho a educar en el nuevo espacio social.

 

  III.1.-Escenarios para el estudio El pupitre o banco escolar tienen una nueva expresión en el tercer entorno: son la pantalla del ordenador y la consola con sus diversos aparatos periféricos. Si llamamos tele-pupitre a ese nuevo escenario educativo, lo más novedoso es su ubicación. El telepupitre puede ser portátil (infotelefono móvil) y estar conectado a una red telemática educativa. Por ello se puede acceder a él desde casa, desde la escuela o desde cualquier otro lugar físico, de manera que siempre está disponible para ser utilizado. Ello implica un cambio muy importante en los hábitos educativos. Por otra parte, los materiales educativos cambian por completo. En lugar del lápiz, el cuaderno, los lápices de colores, la mochila, los mapas y los libros de texto, el actual uso educativo del tercer entorno está formado por la pantalla, el ratón, el teclado, el ordenador multimedia, el software y los videojuegos. El niño y joven han de aprender a manejar estos nuevos instrumentos y los creadores de materiales educativos han de saber plasmar el conocimiento y las destrezas en los nuevos soportes. En la tele-escuela del futuro próximo se estudiará ante la pantalla del ordenador y con el CDI de física, matemática,  ciencias naturales o lenguas. La naturaleza deviene tele-naturaleza (programas televisivos sobre animales, plantas geografía, cosmología etc.) y puede ser contemplada con un detalle y minuciosidad como nunca antes en la historia. Otro tanto cabe decir de las bibliotecas, los museos, las ciudades digitales o de los nuevos paisajes virtuales. Los escenarios para el estudio cambian por completo. En las mochilas de los estudiantes habrán de caber los ordenadores portátiles, los CD-Rom y los CDI, y para ello habrá que diseñar ordenadores específicos para usos educativos (o infoteléfonos), que puedan conectarse a las redes educativas telemáticas, pero no a todo Internet. Así como los teléfonos móviles permiten que los ejecutivos se conecten a Internet para sus negocios y relaciones profesionales, así también habrá que inventar mochilas electrónicas para la tele-escuela y las aulas virtuales.

III.2.-Escenarios para la docencia. Son las aulas o campus virtuales, a cuyos escenarios se accede conectándose a una red educativa telemática. Aparte de ser aulas dístales, lo más notable es que dejan de ser recintos con interior, frontera y exterior, convirtiéndose en redes telemáticas en las que se desarrollan las diversas acciones educativas. El teletutor, por ejemplo, puede proponer una serie de problemas previamente diseñados, controlar a distancia lo que hacen los alumnos en su telepupitre escolar o doméstico, corregirles interviniendo en su pantalla, sugerirles ideas, motivarles, etc., pero todo ello en un nuevo medio que no es físico, sino electrónico. Incentivar el trabajo en equipo en el nuevo entorno telemático es uno de los mayores problemas de la actividad docente.

Al respecto, la aparición de un nuevo lenguaje en Internet, el VRML (Marc Pesce, 1995), tiene gran importancia. Por decirlo brevemente, dicho lenguaje permite generar escenarios virtuales en donde interactúan muñecos digitales (los avatares) telecomandados por personas, pudiendo moverse, acercarse, gesticular, intercambiar objetos digitales (ficheros, mensajes), etc. Un aula del tercer entorno no tiene por qué ser una videoconferencia ni depender de las cámaras de video conectadas a Internet para transmitir imágenes corporales. Mucho más interesante desde un punto de vista educativo será generar esa especie de teatros del tercer entorno, de modo que los alumnos y los maestros interactúen a través de sus respectivos telecuerpos o cuerpos electrónicos (avatares), lo que les permitirá aprender a moverse y a comportarse en los escenarios del tercer entorno.

III.3.-Escenarios para la interrelación. Así como los niños y niñas se juntan en rincones, pasillos o escenarios educativos específicos (teatros, clases prácticas, cines, aulas de expresión corporal, bibliotecas, etc.), así también las escuelas del tercer entorno habrán de construir los escenarios electrónicos correspondientes, sea mediante las tecnologías de lugares virtuales recién mencionadas, sea mediante otras que puedan surgir en los próximos años. Pese a algunas limitaciones importantes, los procesos de socialización también pueden desarrollarse en el tercer entorno. Enseñarles a diseñar su propia imagen digital, a moverse, a dirigirse a otras personas en las escuelas virtuales, a respetar las normas de la cibercortesía, etc., pasan a ser otros tantos objetivos de la acción educativa, porque todo ello implica aprender los códigos que rigen (o regirán) la vida social en el tercer entorno. Como en los casos anteriores, estos escenarios son dístales, reticulares, no presénciales, multicrónicos, etc. Es decir, poseen algunas o todas las propiedades que definen al tercer entorno como espacio social específico.

Lo anterior vale para los diversos niveles educativos. Algunas Universidades ya han comenzado a desarrollar sistemas de tele-enseñanza (campus virtuales) que han de ser considerados como complementarios a los ya existentes en el primer entorno y en el segundo entorno. En esos campus virtuales se insiste ante todo en el estudio y en la transmisión de conocimientos. Sin embargo, igual de importantes son los escenarios electrónicos en los que pudiera desarrollarse una vida universitaria (actividades comunes, tele-reuniones, trabajo en equipo, etc.). Aquellos campus virtuales que sepan ofrecer las múltiples facetas de la vida universitaria, y no solo la relación docente, tendrán un éxito mayor.

III.4.- Escenarios para el juego y el entretenimiento. Si pensamos en la enseñanza primaria y secundaria, conviene recalcar la enorme importancia que tienen otro tipo de escenarios, a los que genéricamente denominaremos patio de colegio. Allí se juega a diversas a cosas, unas organizadas, otras improvisadas. También se charla, se hacen bromas y travesuras, en suma, los niños se divierten. Crear este tipo de escenarios en las instituciones educativas del tercer entorno es indispensable si de verdad se quiere crear un sistema educativo y no simplemente una academia a distancia. Por tanto, las enseñanzas no universitarias han de acometer la construcción de colegios e institutos que tengan telepatios electrónicos, sin perjuicio de que los educandos vayan además a los cibercafés ciudadanos y a los locales de videojuegos (teleplazas). Incluso es probable que la creación de estos nuevos escenarios educativos sea todavía más urgente que la construcción de campus universitarios virtuales. En este caso, la adaptación al tercer entorno de las actividades lúdicas de los colegios y escuelas tiene tanta importancia (o más) que la creación de aulas electrónicas. El telepatio de colegio ha de ser diseñado con extremo cuidado, porque buena parte de los procesos de socialización y de adaptación real al nuevo espacio telemático tendrán lugar en esos ámbitos, que han de ser netamente interactivos y deben propiciar la invención y la creatividad.

En resumen, se trata de transferir al tercer entorno los diversos escenarios educativos, adaptándolos a la estructura del nuevo espacio social, así como de crear otros nuevos (musicales, cinematográficos, televisivos, etc.). Es importante construir aulas dístales, pero no se trata sólo de eso. Las salas de juego (o de baile), las bibliotecas, los despachos de los profesores y maestros y los lugares de reunión y distensión también han de ser dístales, electrónicos, virtuales, digitales o como se quiera decir. Bien entendido que estos nuevos escenarios no suponen la desaparición de los escenarios educativos clásicos. Así como el tercer entorno se superpone al primer entorno y al segundo entorno, así también las aulas y escenarios virtuales se han de superponer a las del primer entorno del segundo entorno. Como dijimos antes, se trata de expandir la escuela al tercer entorno, no de eliminar la escuela actual.

 

IV.- El Derecho Educativo en el tercer entorno

            Con la irrupción del tercer entorno a la educación, se plantean nuevos interrogantes y problemas a resolver, como vimos en los puntos anteriores,  los principales escenarios y agentes educativos en el primer entorno (familia-tribu) y en el segundo entorno (escuela-Estado) están claramente determinados y regulados por el Derecho Educativo; pero no está definido ni mucho menos reglado el derecho a recibir educación y no simplemente información en el tercer entorno.

            El primer interrogante que surge al respecto del encargado a proclamar, desarrollar, y reglamentar ese derecho, a simple vista parecería que habría de ser el Estado, que es el principal agente educativo del segundo entorno el encargado a realizarlo. Sin embargo, hay argumentos estructurales que ponen en duda esa tesis, y los hechos confirman que los Estados posmodernos tienen tremenda dificultades para adaptarse a la creación de un marco jurídico que regule este nuevo espacio social.

            Muchas instituciones y grandes empresas están desarrollando programas de teleformación, lo mismo que prestigiosas universidades de todo el mundo están creando campus virtuales, incluso han surgido universidades especificas del tercer entorno, como la Oberta de Catalunya o la de Monterrey en México. Es también seguro que van a seguir proliferando iniciativas de este tipo y no cabe duda de que otro tipo de agentes sociales (empresas multimedia, instituciones internacionales o plurinacionales y organizaciones religiosas etc.) se incorporaran al proceso de creación de escenarios educativos en el tercer entorno. Pero, si bien todas estas instituciones y corporaciones ofrecerán oportunidades para educarse en y para el tercer entorno, lo harán en función de sus propios criterios, intereses y sistemas de valores, sin un marco legal que regule los contenidos educativos.

            Sin la intervención del Derecho Educativo es muy difícil y no previsible que algún agente infosocial (es decir, de la sociedad de la información)  vaya a respetar y adecuar su información y contenido a parámetros pedagógicos y mucho menos al derecho universal a la educación en el tercer entorno.

                        Por sus propiedades estructurales, el tercer entorno es transnacional, es decir, desborda las fronteras y las jurisdicciones de los Estados. Los sistemas educativos del entorno uno y del entorno dos han sido locales o nacionales, u aunque existen instituciones educativas internacionales, como la UNESCO, lo cierto es que no hay un sistema jurídico educativo internacional propiamente dicho, y si no logramos el reconocimiento y afianzamiento en un corto plazo a nivel mundial del Derecho Educativo, para que sea adoptado por cada Estado en su territorio jurisdiccional como un derecho supranacional; en un futuro inmediato el tercer entorno desbordará fácilmente las fronteras y globalizará la información, arrasando con las culturas regionales y la educación nacional.

            Lo que hay que tener en cuenta y no olvidar es que ya está planteada una dura lucha por el poder en el tercer entorno, ya que este no está dominado por los Estados, sino por grandes empresas transnacionales de teleservicios convertidas en “Señores del Aire”, que generan su propio sistema educativo partiendo de los servicios de teleformación con los que ya cuentan, creando en la realidad un remedo de las escuelas ducales o condales de la época medieval, en cada una de las cuales se utilizaría una determinada lengua y se usarían los instrumentos educativos generados por la empresa transnacional correspondiente, y no podríamos hablar de un Derecho Educativo, sino de una posibilidad abierta para los televasallos del correspondiente “Señor del Aire”.

            Ante la imposibilidad de poder contar hoy con un Derecho Educativo que imponga un marco jurídico global que regule las redes telemática educativa, se debería concebir una normativa especifica para cada zona educativa del tercer entorno, muy distinta a la regulación comercial y financiera, que afirme y garantice el derecho de cada ciudadano y de cada comunidad a determinar los contenidos básicos culturales y educativos a los que deben ajustarse todos los agentes que suministren material de teleformación en el tercer entorno.

 

 

 

V.-Conclusión

            Para terminar debemos insistir que la emergencia creada por el tercer entorno, supone una ampliación o expansión de la realidad. Así como las urbes, las ciudades y los Estados generaron nuevas formas de realidad social, así también el tercer entorno está creando nuevos escenarios y posibilidades que son plenamente reales por su impacto sobre la sociedad y las personas, en su educación y su cultura, aun cuando se produzca en un medio que no es físico y corporal, sino electrónico y representacional, hoy se hace imprescindible trabajar sin pausas para ampliar y expandir el Derecho Educativo, proyectándolo hacia el tercer entorno.

             

VI.-Bibliografía Específica

Derecho a la educación y sociedad globalizada- por Javier Echeverría
Instituto de Filosofía, CSIC -Conferencia en la Universidad Autónoma de Barcelona, Conversaciones Pedagógicas, 28 de febrero del 2000

VII.-Bibliografía General

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